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Acercarte a Bizkaia es adentrarte en una provincia donde la vanguardia y la tradición conviven sin dificultad. Bilbao es una buena muestra de ello: la imagen de sus cielos plomizos y del gris de su industria dan paso a un lugar limpio, amable y lleno de oportunidades. Aunque Bizkaia es mucho más que su capital.
Bilbao es una ciudad en la que perderse y un lujo para los sentidos. Su casco viejo está formado por siete calles principales que te acercan desde la rivera de la ría a la catedral gótica de Santiago. Es la zona de Bilbao en la que más se respira el nacionalismo y el mejor rincón para llevarte recuerdos de la ciudad y probar su gastronomía. Es imprescindible degustar los tradicionales champiñones de Somera, una de las calles más concurridas del “kasko”. Muy cerca del casco viejo, al otro lado de la ría, está Bilbao la vieja, una zona en reconstrucción donde conviven la mayor parte de la inmigración de la ciudad y los más alternativos. Puedes encontrar en una misma calle locutorios, agencias de modelos, bazares y estudios de arquitectura.
La arquitectura más universal
El Guggenheim de Frank Gery es el símbolo del Bilbao más moderno. Un museo espectacular tanto por dentro como fuera, que se ha convertido en un referente tanto del País Vasco como de España en el mundo del arte. Sus alrededores son un claro reflejo de cuál es el nuevo Bilbao. El puente de Calatraba o las torres de Isosaki son dos ejemplos más de cómo la ciudad se está convirtiendo en uno de los escenarios favoritos de los arquitectos más prestigiosos.
Alrededores de ensueño
Pero Bizkaia es mucho más. A unos 15 km de la capital están los municipios de Portugalete y Santurce. En el primero, y para comunicar la margen izquierda con la derecha, se encuentra el Puente de Bizkaia (popularmente conocido como el de Portugalete), nombrado patrimonio artístico por la UNESCO. Y Santurce es de sobra conocido por las mujeres que caminaban, desde Santurce a Bilbao, con el pescado más fresco que vendían en la capital. Por otro lado, municipios como por ejemplo Bermeo, Lekeitio o Bakio son unos importantes referentes vascos. Pequeñas localidades donde la tradición pesquera sigue estando en auge. De Bizkaia tampoco puedes irte sin visitar Gernika, un pueblo que alberga el famoso árbol que sobrevivió al bombardeo fascista durante la guerra civil y que sirvió como escenario de uno de los cuadros más conocidos de Picasso. Si al final del viaje vuelves a casa en avión, comprobarás como el aeropuerto de Bizkaia es toda una obra de arte conocida como “la paloma”. El edificio puede concebirse como un ejemplar de estas aves antes de alzarse al vuelo para disfrutar de los maravillosos paisajes que le rodean. Y cuando vuelvas, miles de cambios te estarán esperando, porque Bilbao no para nunca.
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