| Menorca: Una isla paradisíaca para disfrutarla también en invierno |
| Escrito por Eva Mimbrero | |||
| Lunes, 15 de Febrero de 2010 21:56 | |||
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La piedra, siempre presenteUna isla de 702 km2 con dos grandes protagonistas: sus playas y sus piedras. Así es Menorca. Y de lo segundo te darás cuenta justo al llegar, porque es difícil no coger la carretera principal (que atraviesa toda la isla y une Maó con Ciutadella) al salir del aeropuerto. Mientras la recorres podrás ver cómo el paisaje está poblado de pequeños muros de piedra que la dotan de un singular perfil, y que se utilizan para delimitar el territorio pero también para evitar que el fuerte viento que sopla en la isla se lleve la tierra de los campos de cultivo. La piedra también es la estrella de sus poblados y construcciones prehistóricas, de entre las que destacan Trepucó, Torre d’en Galmés y Talatí de Dalt, muy cerca de Maó, y la Naveta des Tudons, a pocos kilómetros de Ciutadella. Descubre sus pueblos de interior
Otra parada recomendable es Es Mercadal, sobre todo si lo haces para comer. Este pueblo situado justo en el centro de Menorca es famoso por su oferta culinaria. Si eres una apasionada del turismo gastronómico no dejes de visitar restaurantes como Ca N’agadet, en el que podrás degustar la famosa caldereta de langosta. Después de comer puedes acercarte al Mirador de Monte Toro, el punto más alto de Menorca, que está muy cerca de Es Mercadal y desde donde disfrutarás de unas estupendas vistas de toda la isla. Y, como no, recorre Ciutadella y Maó
Ciutadella, por su parte, cuenta con la Catedral de Menorca, que se puede ver desde su estrecho y alargado puerto. Pero sin duda lo mejor de esta ciudad es recorrer sus calles sin rumbo fijo y dejarse sorprender por su belleza y armonía.
¿A qué esperas para visitar Menorca en invierno? Disfrutarás de un fin de semana tranquilo… ¡y a buen precio!
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Cala Pregonda, Calescoves, Son Saura… son algunas de las playas más famosas de esta pequeña isla declarada reserva de la biosfera por la UNESCO. Sin duda, su litoral es una de sus joyas más preciadas, pero no la única. Decídete a visitar Menorca en temporada baja y déjate sorprender por la magia de su interior.
La carretera que une Maó y Ciutadella pasa también por las principales poblaciones del interior en las que, al igual que ocurre en los pueblos de la costa, destaca el blanco uniforme de sus fachadas y la tranquilidad de sus calles. En Alaior, además, puedes visitar la iglesia de Santa Eulàlia, situada en la parte alta del pueblo, y degustar el típico queso de la isla, que nació precisamente aquí.
Los dos núcleos urbanos principales de la isla bien merecen una visita. De Maó destaca la belleza de su puerto natural, una de las zonas más animadas de la ciudad. Paseando por su centro histórico encontrarás joyas como el claustro del antiguo convento del Carme, ahora transformado en mercado, el Ayuntamiento o la iglesia de Sant Francesc.
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