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Sentir cómo la brisa acaricia tu rostro, darte un chapuzón en alta mar, hacer snorkeling en una cala paradisíaca, aprender nociones de navegación… son algunos de los encantos de viajar en velero, una alternativa al turismo “de tierra” no tan cara como parece a simple vista.
¿Te imaginas pasar un fin de semana en plena naturaleza sin tener que soportar el martirio previo y posterior de las caravanas? ¿Y contemplar una puesta de sol mientras saboreas una apetitosa barbacoa en plena mar? Es muy fácil que todo esto se cumpla si te decides por pasar unos días de descanso diferentes, en los que las olas, el viento y el contacto con el entorno se convertirán en tus principales compañeros de viaje.
Lo que cuesta… y lo que ganas
En un primer momento, son muchas las personas que descartan alquilar un velero con patrón porque, a priori, consideran que es muy caro. Pero una vez hechas las cuentas, realmente no es un precio tan excesivo. Un fin de semana puede costar entre 120 y poco más de 200 euros por persona, dependiendo de si viajas en temporada alta o en meses no tan solicitados como julio y agosto. No hay que olvidar que el alojamiento está incluido, y que normalmente se suele comer y cenar en el barco, con lo que puedes ahorrarte el dinero que te gastarías en restaurantes y bares. Además, la mayoría de empresas que se dedican a este negocio ofrecen también paquetes especiales para grupos en los que la tarifa es algo más económica. Eso sí, aparte del coste general se suele pagar un plus por combustible, amarres, comida y limpieza final (aunque como suele dividirse entre todos los integrantes de la salida, no es muy elevado).
¿La contrapartida a este gasto? Ahorrarte la pesadez de las colas del aeropuerto, poder dormir en playas y rincones de belleza infinita, contemplar un manto de estrellas en un cielo sin rastro de contaminación lumínica, despertarte y darte un chapuzón como bienvenida a un nuevo día, aprender a llevar el timón o a arriar las velas… en fin, el cúmulo de nuevas (y agradables) sensaciones es infinito.
A quién está dirigido
Si te decides por probar esta nueva experiencia en tu maleta no deben faltar:
- Las ganas de compartir: Piensa que un barco no es como un gran hotel. Las dimensiones suelen ser bastante reducidas y, en consecuencia, son muchos los momentos que compartirás con el resto de integrantes del viaje. Es imprescindible estar dispuesto a convivir con los demás y tener capacidad de adaptación.
- Cierto espíritu aventurero: En una travesía son muchos los factores a tener en cuenta a la hora de elegir un destino. La climatología en general (y el viento en particular) pueden hacer necesario cambiar la ruta que se había propuesto en un principio. Lo mejor en estos casos es confiar en la decisión del patrón.
- Prendas de abrigo: Aunque viajes en verano, ten en cuenta que por la noche suele refrescar. Un chubasquero también puede serte muy útil.
- Algún producto para el mareo: Hay personas a las que, en un primer momento, les cuesta adaptarse al vaivén del barco. Lo mejor en estos casos es ir preparado y tomar entre una y media hora antes de embarcar un producto antimareo (siempre pidiendo consejo al médico o al farmacéutico).
Dónde informarse
Algunas agencias de viajes (tanto físicas como online) ya ofrecen estos servicios, pero si lo prefieres también puedes obtener información directamente de las empresas a través de Internet. Antes de contratar la escapada asegúrate de que la compañía escogida tiene todas las licencias y permisos en regla.
Y tú, ¿has ido alguna vez en velero? ¿Te gustaría probarlo? Comparte tu opinión y participa en nuestro foro.
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