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Cuántas veces habrás pensado “¡Es que me lo comería!” o “¡Está para hincarle el diente!”. Son frases simples, pero sirven para hacernos una idea de cómo nuestra mente asocia, a veces de forma inconsciente, comida y sexo. Unir estos dos placeres es muy sencillo: una pizca de imaginación, muchas ganas de pasarlo bien y el punto justo de complicidad son los ingredientes básicos de esta apetitosa receta.
¿Has tenido alguna vez fantasías sexuales o sueños eróticos en los que la comida es la gran protagonista? Seguramente tu respuesta sea afirmativa. No es de extrañar, y es que según datos recogidos por Control en 2006, al 55,5% de los españoles de entre 20 y 30 años les gusta mezclar la comida con el sexo. Pero… ¿por qué se produce esta relación tan estrecha? La respuesta está muy ligada a cómo actúa nuestro organismo ante ambos estímulos. Y lo cierto es que lo hace de forma muy similar: se agudizan nuestros sentidos, experimentamos placer…
Una cena romántica, el primer paso
Es, sin duda, una de las mejores maneras de ir calentando el ambiente, pero el arma de seducción gastronómica no debe acabar aquí. Tras el postre “real” pueden venir otros, seguramente mucho más apetitosos:
Romper con la monotonía que, a veces, se instala como una compañera más en los encuentros sexuales puede ser tan sencillo como tener un caramelo de menta cerca (en la cabecera de la cama, en el bolso…) y atreverse a experimentar con él. Saboreadlo entre besos y dejad que se pierda en vuestras lenguas. Después, pídele a tu pareja que lama tus rincones más íntimos: el efecto refrescante del mentol te sorprenderá.
- Otra forma de aumentar la libido es jugando con el contraste de temperaturas. Extiéndele una cucharada de yogur helado mientras lo masajeas y, a continuación, haz lo mismo con un poco de chocolate templado. Lo único que queda es degustar estos deliciosos manjares servidos en tan apetitoso plato. Eso sí, la lengua es tu único cubierto.
- Las formas y texturas de los alimentos también dan mucho pie a la hora de disfrutar de la comida “de otra manera”. La pulpa húmeda de las fresas es muy sugerente, sobre todo si se acompaña de la clásica nata. Y darle pequeños mordiscos a un plátano mientras tu chico te mira puede hacer que ambos os pongáis “a cien”.
- Brindar de otra manera es posible si os preparáis un baño de espuma… con cava. Dejaos envolver por este sugerente elixir, dadle paso a la inspiración y brillaréis mucho más que las famosas burbujitas de la conocida marca catalana.
Como veis, el abanico de posibilidades es tan amplio como vuestra imaginación. Así que dejadla volar… y a disfrutar. Lo importante es que ambos tengáis ganas de experimentar nuevas sensaciones y que gocéis de confianza mutua para compartirlas.
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