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Cárceles de mujeres: reflejo de una sociedad
Escrito por Laura Galán   
Lunes, 02 de Noviembre de 2009 12:20

carceles de mujeresLas mujeres representan solo el 4% de la población que está en prisión en el mundo. Y pese a que su índice de criminalidad ha aumentado desproporcionadamente en los últimos años respecto al del hombre, el sistema penitenciario continúa manteniendo diferencias sociales que dejan a la mujer en desventaja.

Pero… ¿qué es lo que lleva a una mujer a la cárcel? Sin duda, los factores sociales que la rodean tienen mucho que ver en ello. El desempleo creciente, la precariedad laboral, la carencia de apoyos institucionales, los problemas de vivienda, la escasa educación, la prostitución, el tráfico de drogas, la violencia y los malos tratos y el aumento de familias monoparentales son muchas de las situaciones reales que acompañan a la mujer antes de cometer el delito. La mayoría de ellas tiene una edad comprendida entre los 18 y los 35 años, son madres de hijos con necesidades que no pueden cubrir, sus niveles socio-educativos son de primaria y en un gran número de casos mantienen unos lazos de dependencia con sus parejas que les obligan a delinquir o a encubrir los delitos de sus cónyuges.

El tráfico de droga es, con diferencia, el delito penal más común entre las féminas. Le siguen los delitos contra la propiedad (robo, hurto...), el homicidio y los delitos por lesiones.

¿Cómo son las cárceles para mujeres?

carceles para mujeresLas cárceles femeninas están estructuradas siguiendo el modelo del varón. El diseño arquitectónico, la distribución de los espacios, el reglamento y las normativas: todo está diseñado pensando en las necesidades del hombre. Las cárceles solo para féminas son muy pocas, y lo más común es encontrar un módulo en las grandes penitenciarías destinado a las mujeres. Esto las limita, por ejemplo, en la obtención del tercer grado (tener libertad de día pero pasar la noche en la cárcel), del que los hombres sí gozan, puesto que disponen de un departamento y de las infraestructuras necesarias para ello.

La inactividad, es decir, pasar el día en el patio, es lo que más suelen hacer. Solo aquellas que reciben educación tienen la posibilidad de ocupar su tiempo durante una hora y media, máxima dos, al día. Algunas trabajan, pero los hombres se encargan de los quehaceres más productivos, y ellas se dedican a limpiar, tejer o cuidar de sus hijos si nacen y se crían en la cárcel con ellas.

La reinserción en la mujer

reinsercion mujerJunto con la seguridad, la rehabilitación y reinserción de las féminas son los dos pilares fundamentales de los sistemas penitenciarios. Sin embargo ¿cómo puede una mujer que, para sobrevivir en la cárcel debe adquirir la subcultura carcelaria, sobrevivir luego en libertad? La reinserción real que ofrecen los sistemas penitenciarios siempre ha sido objeto de debate entre los expertos, pero si además se trata de la figura femenina aún lo es más. ¿Cómo puede una mujer trabajar, educar a sus hijos, desarrollarse e introducirse en las redes sociales de manera efectiva tras su paso por la cárcel, cuando en ella ha sido privada de sus necesidades y sometida a la inactividad?

Existen asociaciones, ONG’s y otras organizaciones externas al sistema penitenciario que ofrecen atención psicológica, médica y jurídica para que las mujeres puedan defender sus derechos, trabajar su autoestima, informarse sobre la salud (por ejemplo en temas como el VIH) y realizar otras actividades de carácter lúdico. Así, intentan proporcionarles de una manera más efectiva una posibilidad real de reinserción.

 

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