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Ser voluntaria implica responsabilidad, creencia y compromiso. O, lo que es lo mismo, ser consciente de la importancia de la labor que cada día llevan a cabo miles de personas, creer en aquello en lo que te implicas y tener claro lo importante que es el trabajo de cada uno para no fallar a tu proyecto ni a los que forman parte de él.
Ante nuestros ojos se nos muestran, cada día, miles de posibilidades para poder colaborar con quién más lo necesita y, antes de comprometerte con ninguna organización, hay que saber qué tenemos que aportar, a quién queremos ayudar, con qué frecuencia… Y, sobre todo, ser realistas. Por ejemplo, no puedes colaborar con una organización que centra su labor en el cuidado de gatos abandonados si no te gustan los animales. La página web www.hacesfalta.org, a través de la voz de César García-Rincón, dice de los voluntarios que “cada uno se mueve por motivaciones diferentes, persigue fines distintos y, en definitiva, es una persona distinta con diferentes ideas y comportamientos”. La misma página pone a disposición de todos los interesados un gran número de oportunidades, cada día, para poder colaborar con diferentes organizaciones.
Tipos de voluntariado
Son cientos los proyectos que necesitan de la colaboración ciudadana, pero la mayor parte de ellos podrían reunirse en dos grandes grupos:
- Proyectos a favor de animales y/o medio ambiente
- Proyectos dirigidos a la ayuda de personas con diferentes dificultades
Al sonido de un “miau”
En el primero se encuentran organizaciones tanto internacionales y nacionales como de ámbito local, como por ejemplo “El Jardinet dels gats” (www.eljardinetdelsgats.org), una asociación que lucha por ayudar a los gatos abandonados de Barcelona. Otras organizaciones de este tipo, con cada día más influencia en nuestra sociedad, son las ecologistas y las antitaurinas. Parece ser que, contra todo pronóstico, cada día son más los que se interesan por proteger el medio ambiente y por repulsar actividades como la tauromaquia, concienciando cada vez a más personas sobre el hecho de que el calentamiento global no es ninguna invención, ni las corridas de toros una fiesta nacional. Que estas ideas hayan calado, durante los últimos años, un poco más en nuestra sociedad es, en parte, labor de los voluntarios. Personas que ponen voz a los sufrimientos silenciados.
De igual a igual
Dentro de las instituciones que ayudan a personas en dificultades, nos encontramos proyectos de todo tipo: asociaciones de mujeres maltratadas, mujeres y hombres sin hogar, niños del tercer y cuarto mundo, personas con discapacidades psíquicas y físicas, asociaciones en contra de la violencia y la pena de muerte y todo tipo de ONGs que construyen, con la labor de miles de voluntarios, un mundo mejor no tan lejos de nuestras fronteras. Todos y cada uno de aquellos que invierten su tiempo libre en actividades voluntarias son personas muy diferentes, pero que están dispuestas, sin dudarlo, a colaborar dibujando esperanzas. En cualquier organización, dedicada a cualquier fin, siempre hay necesidades que deben ser cubiertas. Tú también puedes ayudar, pero sin olvidar algo que dijo Mafalda: “nunca tiene que hacerse voluntario uno que luego se pregunta delante del espejo, ¿quién te mandó meterte en esto?”
Y tú, ¿ya eres voluntaria o estás planteándote serlo? Participa en nuestro foro y comparte tu opinión con el resto de féminas online.
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