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En un momento de profunda crisis del sector de la construcción, la arquitecta Noemí Lorenzo nos explica cómo sobrevive una fémina en una profesión tan masculina como la arquitectura. Con tan sólo 29 años es la joven ganadora del último premio Arco concedido por el Colegio de Arquitectos de Almería. En esta entrevista nos ofrece su perspectiva crítica sobre un sector que ha crecido espectacularmente sin tener en cuenta a las personas, y mucho menos a las mujeres.
F. El pasado mes de noviembre tú y tu compañero, a través de vuestro despacho MNArquitectos (http://www.mnarquitectos.com), recibisteis el premio ARCO del Colegio de Arquitectos de Almería por vuestro proyecto de un mirador sobre unas canteras. El Jurado valoró “una pequeña arquitectura que da sentido a un inmenso paisaje”. ¿Qué significa para ti haber conseguido este premio? En primer lugar es una sorpresa, ya que competíamos con obras de gran calidad, reconocidas internacionalmente. La categoría en la que competíamos aunaba edificios de carácter público, intervenciones de paisaje y rehabilitaciones; por lo tanto es de alabar la valentía de los miembros del jurado al premiar una intervención tan modesta frente a esas otras obras tan mediáticas. F. ¿Por qué te decidiste por esta profesión? ¿Qué aporta a tu vida personal? Me atraía la figura del arquitecto como profesional polivalente, sensible al arte y con gran control técnico. Cuando comencé a estudiar fui descubriendo un mundo apasionante que te hace estar todo el tiempo con los ojos bien abiertos y aprendiendo de cada trabajo. La arquitectura ocupa la mayor parte de mi vida, tanto profesionalmente como personalmente, ya que trabajo con mi pareja, que también es arquitecto, al igual que la mayoría de mis amigos. Esta es una profesión en la que principalmente se desarrolla una actividad intelectual, por lo que cuando empiezas un proyecto es imposible controlar tus pensamientos y aparcarlo en la oficina… F. ¿Cuáles son las principales características de los proyectos de arquitectura que se están haciendo actualmente? Estamos en un momento muy complejo, puesto que se están realizando grandes obras de arquitectura con presupuestos desorbitados, que van encaminadas a crear espectáculo, compitiendo entre ciudades. Son obras encargadas por las administraciones locales en una especie de emulación faraónica, pero que realmente no aportan calidad de vida a los ciudadanos ni crean nuevas oportunidades en las ciudades que se implantan. Son principalmente reclamos publicitarios. Por otro lado, está la construcción feroz y especulativa que ha invadido las periferias de las ciudades, a la que no llamaría ni arquitectura, que repite una y otra vez los mismos edificios, generando una ciudad mediocre y sin personalidad. Creo que en estos momentos los arquitectos tenemos un gran reto para conseguir realizar proyectos y un urbanismo que piensen en los ciudadanos y en el futuro, y no solamente en la rentabilidad a corto plazo, ya sea económica o electoral. F. ¿Por qué crees que todavía son pocas las mujeres que se deciden a estudiar carreras técnicas? El caso de Arquitectura es distinto al resto de carreras técnicas, ya que tiene un gran contenido humanístico y creativo, y las asignaturas técnicas son principalmente prácticas, por lo que es una opción muy atractiva. En mi promoción éramos el 50% y me consta que cada vez más mujeres se decantan por estos estudios. F. Me han hablado de una arquitectura de género, que en sus planteamientos y diseños tiene en cuenta espacios pensados también para las féminas. ¿Qué opinión tienes de este tema? Es cierto que la arquitectura puede llegar a ser muy machista, sobre todo en el ámbito de la vivienda, donde tradicionalmente se ha cargado a la mujer las tareas domésticas y, por este motivo se realizaban diseños pensados para que una misma persona cocinara, lavara la ropa, planchara, abriese la puerta a los invitados, etcétera. De ahí las clásicas distribuciones en las que el lavadero está prácticamente unido a la cocina, y ésta a su vez se encuentra junto a la puerta de entrada. Pero la arquitectura, al igual que la sociedad, está cambiando estos aspectos y ahora se diseña pensando más en lugares en los que compartir y disfrutar de las actividades domésticas. F. ¿Crees que las mujeres tienen más dificultades que los hombres en tu profesión? ¿Cómo sobrevive una mujer en un mundo tan masculino como el de la arquitectura y la construcción? Estoy segura de que habrá muchas compañeras con grandes dificultades, pero por suerte en mi caso no ha sido así. Yo trabajo como profesional por cuenta propia, así que los clientes que vienen a mi estudio están decididos a confiar en mí. El caso de la obra es distinto, es un mundo en el que prácticamente el 100% de los trabajadores son hombres, de modo que hay que posicionarse y elegir entre la asertividad o la autoridad, y eso hay que ir sopesándolo en función del operario con el que estás tratando. F. ¿Es difícil para una joven arquitecta como tú salir adelante en momentos de crisis del sector como el actual? ¿Existen obstáculos o facilidades para las mujeres jóvenes? Sí, es muy difícil. Aunque en realidad las mayores dificultades en el desarrollo de mi profesión vienen más por edad que por género. Los jóvenes arquitectos estamos totalmente discriminados en este sector, sobre todo por parte de las administraciones públicas, que ponen trabas y exigencias imposibles de alcanzar en las convocatorias de los concursos públicos. Por ejemplo, para hacer una pequeña promoción de 15 viviendas de protección oficial para jóvenes se llegan a pedir al menos 10 años de antigüedad y experiencia en proyectos similares, de modo que como no podemos presentarnos a estos concursos nunca podemos alcanzar esa experiencia y estamos totalmente excluidos. El hecho de que sean las administraciones públicas las principales causantes de esta discriminación es muy grave, sobre todo en esta legislatura en la que hay incluso un Ministerio de Igualdad que debería velar porque todos los ciudadanos tuviesen las mismas oportunidades. F. ¿Cómo ves el futuro profesional y personal? Pues este es un momento difícil en el sector de la construcción, se han vivido unos años de autentica locura colectiva en la que se ha construido tanto que ahora nos espera un futuro incierto.
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