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¿Quién puede ser víctima del bullying? El gordito, el de las gafas, el empollón, la guapa... cualquiera puede sufrir acoso escolar. Hace poco Cindy Crawford confesaba haber sido víctima de él por parte de sus compañeras simplemente por tener un físico de escándalo, y no es la única celebridad que ha sufrido humillaciones en su etapa escolar o adolescente: Pierce Brosnan fue objeto de burla por su acento irlandés, el nadador olímpico Michael Phelps por su ceceo y sus orejas de soplillo, y así un largo etcétera de casos.
El bullying puede tener consecuencias muy graves, convirtiendo al niño que lo sufre en una persona retraída, con miedos y, en casos extremos, con tendencia depresiva o suicida.
¿Qué es el bullying?
Psicólogos y pedagogos coinciden en que el bullying es la intimidación y el maltrato entre escolares de forma repetida con la intención de humillar y someter a una víctima indefensa. Este maltrato puede darse por parte de uno o varios agresores y se presenta de varias maneras:
Verbal: Insultos, motes, sembrar rumores para dañar a alguien, etc.
- Mediante el móvil o vía mail: Actualmente se utilizan estos métodos para amenazar anónimamente a la víctima.
- Intimidaciones psicológicas: Obligar a la víctima a hacer determinadas cosas, etc.
- Agresiones físicas: Directas (peleas) o indirectas (destrozo de materiales escolares).
- Acoso sexual: Con el fin de humillar a la víctima.
- Aislamiento social: Ignorando su presencia, impidiendo su participación en actividades, etc.
- Racista: Cuando el objetivo son minorías étnicas.
¿Mi hijo lo esta sufriendo?
Si tenemos cualquier indicio lo mejor es hablar con nuestro hijo. Una cosa que se debe tener clara es que una simple pelea no es bullying: para considerarlo como tal debe darse de forma reiterada. El niño o adolescente víctima de bullying no lo dirá abiertamente, ya que quienes lo sufren suelen tener un sentimiento de culpa y de inferioridad muy acusado. El indicio más claro de que algo le esta ocurriendo es que se produzca un cambio en su comportamiento habitual, como los siguientes:
- Problemas para conciliar el sueño y aparición de pesadillas.
- Disminución del rendimiento académico.
- Temor a salir de casa o ir al colegio.
- Que se muestre inhabitualmente tranquilo o nervioso.
A esto se suelen sumar evidencias físicas, como las siguientes:
- Cortes, arañazos o moretones frecuentes.
- Pérdida habitual de material escolar.
¿Cómo actuar ante un caso de bullying?
Si tu hijo está siendo víctima de bullying debes hablar con él y mostrarle tu confianza. Seguro que en esos momentos se siente vulnerable y debes hacerle sentir arropado para reforzar su autoestima. Explícale que lo que están haciendo con él esta mal, que él no tiene la culpa y que la violencia nunca es la solución. Muchos padres optan por cambiar de escuela a sus hijos al conocer la situación, pero esto debería suceder sólo en el último de los casos. Primero se debe intentar solucionar el problema contactando con el centro escolar para fijar una estrategia de intervención y tratar de detener inmediatamente el daño que se está produciendo. La comunicación entre padres e hijos es la forma más eficaz de prevenir el bullying y, en caso de sufrirlo o conocer algún caso, es básica para buscar una solución lo más rápido posible.
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