|
¿Cómo es la vida de un bebé en el útero? ¿Es posible “interactuar” con él? Gestos tan sencillos como acariciar tu vientre o cantar pueden ser la puerta de entrada que os llevará a lograr un estrecho vínculo de comunicación entre madre e hijo.
La mayoría de nosotros entendemos el proceso de gestación del bebé a un nivel puramente físico. Conocemos el proceso mediante el cual, por multiplicación celular, el bebé formará un cuerpo, un corazón, unos órganos… pero muchos desconocemos el desarrollo psicoemocional paralelo que también tiene lugar. Los padres se preguntan si las emociones de la madre pueden afectar de modo alguno al bebé, si cuando este se mueve lo hace incitado por algún factor externo, si es posible que con unas “pataditas” intente decirnos algo; saben intuitivamente que hay una unión afectiva entre la madre y el hijo mucho antes de su nacimiento, pero desconocen en qué puede basarse.
Sentidos a flor de piel
Aunque parezca sorprendente, el bebé intrauterino es capaz de percibir, de procesar, de almacenar y de dar respuesta a la información que recibe. Los tonos emocionales de la madre se transmiten al bebé a través de su cuerpo por la piel, primer sentido en desarrollarse. El oído, segundo sentido en formarse, participa muy activamente en la interrelación de la nueva vida con su entorno. Los ruidos del exterior llegan a él amortiguados por el agua que rodea al feto. Filtrados por su propio latido y otros sonidos de la madre (digestivos y respiratorios) los oye bajo formas sonoras imperceptibles para nosotros. El gusto y el olfato se añaden más tarde al mundo experiencial del feto. A través de la sangre y del líquido amniótico podrá percibir y sentir los olores y gustos de su madre. De ahí la importancia de la alimentación durante el embarazo. Sólo la vista se desarrollará tras el nacimiento, en su primer contacto con la luz.
Estrategias para lograr una buena comunicación madre-feto
En los últimos 30 años los avances científicos en el área han permitido nuevas técnicas y actividades destinadas a potenciar aspectos paterno-filiales como la creación de un vínculo afectivo temprano que favorezca no sólo el embarazo sino también la evolución del bebé una vez fuera del vientre. Estas actividades ayudan a la madre a interiorizar la experiencia del embarazo y a tomar la conciencia y la responsabilidad que ella (y el padre) tiene ante esta nueva vida. En cuanto al bebé, favorecen el reconocimiento de ciertos estímulos y el hecho de asociar o crear relaciones entre estos y algunas respuestas, e influyen en la capacidad de atención y memoria del niño acelerando su desarrollo visual, lingüístico y motor y potenciando su creatividad e inteligencia.
A las féminas embarazadas os recomendamos que probéis lo siguiente:
- Conversar, dialogar: La madre puede explicar su día a día al bebé, preguntarle cómo se siente, describirle cómo será el parto, dirigirse a él por su nombre si lo sabe, si el padre está presente puede decirle “ahora papá te va a hablar”, “yo soy mamá”, “te quiero mucho”…
- Cantos y música de relajación: Calman tanto a la madre como al bebé y hacen que ambos se sientan y se perciban en una atmósfera cálida y de paz que favorece su bienestar.
- Masajes y caricias: Quizá el bebé no pueda sentir la caricia táctil como estímulo, pero lo que sí puede sentir es el afecto que ésta transmite, y por ello es tan importante. Poner las manos sobre el vientre, acariciar, masajear, que el padre las ponga también… todo ello es muy beneficioso para la configuración del nuevo vínculo afectivo.
¿Te animas? Hazlo y cuenta tu experiencia en nuestro foro. ¿Qué opinas? Entra y participa.
|
Comentarios
Suscripción de noticias RSS para comentarios de esta entrada.