| Cuidar del bebé también es cosa de hombres |
| Escrito por María Isabel Vergara | |||
| Lunes, 12 de Enero de 2009 01:00 | |||
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¿Has notado que tu compañero tiene celos de vuestro hijo recién nacido porque dedicas todo tu tiempo a atender al bebé? ¿Se queja de la falta de momentos de intimidad? ¿Te recrimina que siempre estás cansada, nerviosa y muerta de sueño y no estás pendiente de él? ¿Y te dice todo esto cuando él no le ha cambiado ni una sola vez los pañales? No se trata de una escena exagerada: según el estudio “Opiniones y actitudes sobre la familia” del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), las féminas dedicamos el triple de tiempo a cuidar de los hijos que los hombres. De hecho, este informe asegura que los hombres sólo ocupan un promedio de 13 minutos diarios en el cuidado de sus pequeños. ¡Qué derroche de paternidad! Tímidos avancesAfortunadamente algunos hombres empiezan a implicarse en la crianza de sus hijos repartiendo las tareas con su pareja e incluso reivindicando sus derechos como padres. La entrada en vigor de iniciativas como el nuevo permiso por paternidad son buena muestra de ello. Aunque también es cierto que, pese a estar a disposición de todos los padres, todavía son usadas tímidamente. Se calcula que sólo el 1,52% de los padres españoles pide la baja por paternidad. Son pocos, pero van rompiendo el antiguo modelo que no pone en duda que el cuidado de los hijos es una tarea exclusiva de la mujer. Un modelo fuertemente enraizado si nos fijamos en un informe del Instituto de la Mujer que asegura que casi la mitad de los españoles piensa que debe ser la madre la que deje el trabajo cuando tiene un niño. Conforme a esta creencia, cada trimestre 100.000 mujeres abandona su trabajo para dedicarse a su familia. ¿Te ayudo? Compartir es asunto de dos
No es un secundario de la películaNinguno de los dos es una figura pasiva en el cuidado del bebé, sino que cada uno hace su propia aportación física y emocional a su desarrollo. Es necesario el reparto de tareas para evitar que toda la carga recaiga sobre una sola persona, equilibrar los lazos con el pequeño y compartir momentos en pareja. Y por reparto de tareas no nos estamos refiriendo a jugar con él y hacerle carantoñas: tu compañero puede asumir las mismas funciones que tú. Bañarlo, cambiarle los pañales, vestirlo, lavarle la ropa, llevarlo al médico, sacarlo a pasear, consolarlo cuando llora, cultivar su paciencia durmiéndolo, y preparar y esterilizar biberones y dárselos él mismo. Ni siquiera la lactancia materna restringe sus posibilidades de participación ya que puede alimentar al bebé con biberones de leche materna que tú has extraído previamente. Y para papás primerizos temerosos, existen cursos prácticos para aprender a realizar tareas que son más sencillas que conducir un coche o utilizar una consola. Estrategias para el reparto
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Igual que su intervención fue imprescindible para quedarte embarazada, atender al bebé también es asunto del padre. Repartir las tareas que implica el cuidado de un recién nacido es una oportunidad excelente para que los hombres se involucren en la crianza de sus hijos. Y evidentemente para aliviar el estrés y el cansancio de las mujeres.
Volvamos a la escena inicial. La crianza es una tarea gratificante pero requiere mucho esfuerzo y energía. Cuando te superan el cansancio, el sueño, el desgaste emocional y estás a punto de ponerte a llorar o a gritar, de pronto tu pareja se siente compasivo y te sorprende con un “¿te ayudo?”. La frase habla por sí sola. Da a entender que no está obligado, que es opcional. Compartir no es ayudar. El bebé es un ser indefenso que necesita de vuestro cuidado y atención para sobrevivir. Depende de vosotros. Y esta es una responsabilidad que viene implícita cuando os dan “el carné” de madre… y de padre. Además, que tu compañero se encargue de atender al bebé intensificará los vínculos entre padre e hijo y enriquecerá vuestra relación de pareja. ¿Cómo? Al verte descargada de ciertas tareas se reducirá tu crispación y nerviosismo, lo que te permitirá disponer de más tiempo para ti (con el consiguiente bienestar para tu persona) y recuperar los momentos de intimidad con tu pareja. Además, ser consciente del trabajo que hace el otro ayuda a valorar a la pareja y a ponerse en su lugar. Es una forma de compartir momentos y poder consolarse mutuamente de la pesadez de algunas tareas.
El embarazo es un buen momento para acordar el reparto de tareas, antes de que el cansancio por la llegada del bebé limiten vuestra capacidad de negociar.