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Dicen que los hijos adoptados son los más deseado. Por eso, después del largo y difícil proceso de adopción, la llegada de la criatura se convierte en fuente de alegría y también puede ser una fuente de conflictos para la parejas.
Si hasta hace unos años el hecho de adoptar un hijo era una opción de familia poco frecuente, hoy en día se ha convertido en un fenómeno habitual. La adopción permite a una pareja formar una familia pero también explorar nuevos territorios en su relación, compartir dudas y miedos, y también alegrías, sacrificarse, ser responsables de otro ser, circunstancias que a menudo fortalecen los lazos de pareja, pero en ocasiones esos lazos se aflojan. Y es que la llegada de un hijo adoptado comporta todos esos momentos dulces, pero también otros muchos amargos.
¿Preparados para adoptar?
Además del gasto económico, el proceso de adopción también supone un desgaste emocional que puede conllevar tensiones entre la pareja. Por este motivo, en la relación hay que confirmar que los cimientos son suficiente sólidos para soportar la espera y los desesperos de semejante aventura.
Desencuentros durante la larga espera
Sin duda sois conscientes de que el proceso de adopción requiere enormes esfuerzos e importantes sacrificios como viajes, trámites, papeleos, operaciones costosas y dolorosas, decepciones, desengaños, y espera, una larga espera. Todos esos momentos tan poco gratificantes pueden deteriorar la relación de pareja. Si antes hablabais de amor, de aficiones, de trabajo ahora las conversaciones girarán en torno a burocracia, problemas y conflictos. Para evitar todo esto durante la etapa de espera, que se puede prolongar de dos a nueve años, nada mejor que un buen entrenamiento. Se trata de empezar a llegar a una serie de acuerdos y pactar el máximo de aspectos posibles, puesto que cuando llegué la criatura la tensión y el cansancio posiblemente limitarán vuestra capacidad de negociar. De esta manera, conviene acordar temas como el reparto de tareas, los valores y la educación que se le va a impartir al niño/a o el grado de participación de vuestras familias.
Y por fin llegó el momento
La llegada de la criatura provocará sobre todo momentos de alegría e ilusión, pero también, situaciones de desconcierto. No os preocupéis, no significa que seáis unos malos padres, sólo estáis inmersos en la conocida como “fase de acoplamiento” . De la misma manera, como el niño/a se convierte en el centro de atención, alguna parejas experimentan el llamado “síndrome del tercero”: por un lado, el hombre se siente desplazado y celoso, por el otro, la mujer se queja de la poca implicación del padre. La pareja tiene menos tiempo para estar juntos, para salir, para compartir momentos románticos. Y las confidencias, las conversaciones íntimas, las aficiones ceden paso a las necesidades del niño o a las primeras dificultades: falta de entendimiento con el recién llegado, rechazo, introspección, residencia a aceptar las normas, diferentes hábitos o costumbres, ...
Afortunadamente, todos esos problemas que, en ocasiones, parecen insuperables se pueden salvar con una sencilla receta: cucharadas soperas de cariño, una ración enorme de paciencia y una pizca de trabajo y colaboración por todas las partes implicadas.
Receta para sobrevivir como pareja
Nada más absurdo que entender que la atención a los hijos debe realizarse a expensas de la pareja, puesto todo lo que se invierta en ésta redundará en beneficio de los hijos. Así que …
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Reservad algún momento diario para estar juntos.
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Explicad al otro cómo os sentís ante la nueva situación aceptando con libertad todos los pensamientos y emociones.
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Distribuid las tareas del cuidado de la criatura, porque recordad que es de los dos, ni “tuyo” ni “mio”.
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No sois mejores padres por estar con él las 24 horas del día, así que reservad un rato a la semana para salir en pareja.
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Intentad seguir llamándoos por el nombre de pila o vuestros apelativos cariñosos pero no cagáis en algo tan antierótico como el “papá” o “mamá”.
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Participad en cursos para futuros padres y madres adoptivos que organizan diferentes instituciones y entidades.
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