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¿Sabías que los últimos estudios sobre el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) confirman que uno de cada 25 niños es hiperactivo? Eso significa que muy probablemente algún compañero de tu hijo, un alumno, un vecino, un familiar e incluso tu pequeño padece este trastorno.
A los niños con TDAH les cuesta prestar atención en la escuela o en casa. Son más activos y/o impulsivos que otros niños de su edad y por ello tienen problemas de aprendizaje, de comportamiento y también en sus relaciones con otros niños y adultos. Vistos y etiquetados como rebeldes o difíciles, en ocasiones para los padres de estos niños se hace muy difícil la educación e interacción con ellos.
Ayuda profesional, la mejor opción
Si tu hijo es hiperactivo o sospechas que puede serlo, lo mejor es buscar la ayuda de especialistas. Como las dificultades de estos niños se presentan en diferentes contextos, generalmente se trabaja multidisciplinarmente entre maestros, psicólogos, psicopedagogos y padres de la siguiente manera: - Tratamiento farmacológico Si bajo supervisión médica se considera necesario, se utilizan medicamentos que ayudan a mejorar la atención y concentración del niño, disminuyendo también su exceso de actividad. - Tratamiento psicológico Los tratamientos farmacológicos por sí solos muchas veces no resultan eficaces, y se hacen necesarias intervenciones psicoterapéuticas para moldear y reforzar las conductas adecuadas del niño. - Tratamiento psicoeducativo y entrenamiento para los padres Que los progenitores conozcan y entiendan el funcionamiento del trastorno aporta mayor probabilidad de éxito en el tratamiento. Además es muy común que los padres intenten dirigir y controlar por la vía del castigo aquellas conductas inadecuadas o difíciles de sus hijos, y esto no hace más que aumentar el malestar general de la familia sin conseguir los cambios deseados en el comportamiento del pequeño. - Tratamiento psicopedagógico y escolar Es importante que en la escuela se trabajen las relaciones conflictivas con otros niños y los problemas de aprendizaje. Los maestros deben saber qué le ocurre al niño, mantener una comunicación cercana con sus padres y proporcionarle al pequeño, si es necesario, un mayor refuerzo.
El apoyo familiar, imprescindible
Si tu hijo es hiperactivo es posible que hayas observado cómo le cuesta ser constante en sus quehaceres, se cansa y se aburre rápidamente, y también lo difícil que le resulta entender lo que le estás pidiendo, incluso seguir las reglas familiares. Por ello te ofrecemos unos consejos prácticos que seguro te serán de gran ayuda en casa:
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Crea un horario y una rutina de tareas: Hay que fijar un tiempo para levantarse, comer, hacer los deberes, ver la tele y jugar, respetando siempre los horarios de descanso. Escríbelo en una cartulina y cuélgalo en un lugar donde el niño siempre pueda verlo.
- Simplifica las reglas de casa: Escribe las reglas básicas en un papel y lo que ocurrirá si no se cumplen. Cuélgalo en la pared.
- Asegúrate de que el niño ha comprendido bien las instrucciones: Si quieres que tu hijo te entienda tienes que hablarle con un tono calmado y ser clara. Mirarle a los ojos y preguntarle qué le has pedido también ayuda.
- Premia el buen comportamiento: Si cumple con su tarea debes felicitarlo para evitar que el niño sienta que solo le regañan.
Más información sobre el TDAH: http://www.trastornohiperactividad.com/ http://www.psicopedagogia.com/tdah http://www.anhida.org/
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Comentarios
felicitaciones por la pagina todo me interesa soy madre de 3 chicos y ustedes me ayudan mucho,gracias Alicia
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