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¿Has invitado a muchos amigos a comer y no sabes qué menú prepararles? Esta técnica de cocina es, sin duda, una estupenda apuesta. Sólo tienes que disponer los ingredientes en la mesa y dejar que tus invitados preparen sus brochetas favoritas.
“¿Qué hacen todo el día Heidi y el abuelito derritiendo queso?” Era uno de los enigmas que me asaltaba cada sábado, frente al televisor, cuando era pequeña. Este bonito recuerdo de infancia tuvo una fácil respuesta al cabo de unos años: los personajes del cuento animado disfrutaban del calor y el sabor de una fondue, una receta originaria de Suiza que ha acabado extendiéndose por todo el mundo. Y no es de extrañar, puesto que es una técnica muy sencilla con la que puedes solucionar fácilmente una comida o cena informal.
Queso... y mucho más
La rústica olla aguantada con un hierro en la chimenea de Heidi tiene su versión contemporánea en unas prácticas y pequeñas fondues compuestas por un recipiente (llamado caquelón) en el que se cocinan los ingredientes. Debajo de este particular cazo siempre hay una fuente de calor (una especie de fogón) que permite mantener en todo momento la temperatura deseada. Los cubiertos de los comensales son unas brochetas de hierro con las que se pincha lo que se quiere cocinar y se introduce en la fondue. Y aunque la receta clásica es la elaborada con quesos como el gruyère o el vacherin, que se “mojan” en pan, actualmente cuentas con numerosas versiones aptas para todos los paladares. Por ejemplo, puedes cambiar el pan por crudités de verduras, o dejar a un lado el queso y fundir chocolate o incluso cocinar todo tipo de carne.
Cómo sacarle el máximo partido
Si después de leer estas líneas te han entrado ganas de ponerte manos a la obra, los siguientes consejos te ayudarán a disfrutar al máximo de la fondue:
Diferentes quesos: Si tienes más de un recipiente, prepara uno con un queso fuerte y otro con uno más suave. Los invitados podrán ir alternando sabores.
- Evita salpicaduras: Uno de los problemas de las fondues de carne es que, cuando introduces la brocheta en el aceite hirviendo del caquelón, puede saltar fácilmente. Solucionarlo es tan fácil como introducir media patata sin pelar y una ramita de perejil.
- Las salsas, imprescindibles: Perrins, de mostaza, barbacoa... les darán más sabor y variedad a las carnes.
- Hazla más ligera: Puedes cambiar el aceite hirviendo por caldo de verduras o de pescado.
- Con una vela: Para disfrutar de una fondue de chocolate sólo necesitas un cuenco y una vela que vaya fundiendo este exquisito alimento poco a poco. Mójalo con pan, galletas, bizcocho, frutas...
- La mejor presentación: Sirve los ingredientes (carne, frutas y hortalizas, bollería...) en trozos pequeños, para que así estén listos para pinchar.
Por último, sólo queda una cosa: ¡saborear este delicioso manjar!
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