| El virus del papiloma humano (VPH): las dudas más frecuentes |
| Escrito por Eva Mimbrero | |||
| Martes, 02 de Diciembre de 2008 16:37 | |||
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Según la Asociación Española contra el Cáncer (AECC), el 80% de las mujeres se contagian del virus del papiloma humano en algún momento de su vida, aunque también es cierto que en la mayoría de ocasiones la infección desaparece y no deja secuelas. ¿Por qué se considera entonces que este virus es una amenaza? Bueno, para ser más precisas tendríamos que hablar de “estos virus”, ya que se calcula que existen más de 100 microorganismos capaces de causarlos, y más de 30 pueden contagiarse por vía sexual. Pues bien, de todos ellos hay dos especialmente peligrosos, el 16 y el 18, que provocan el 70% de los cánceres de cuello uterino. Detectarlos a tiempo es clave para que esto no ocurra. La citología, tu gran aliada
La citología vaginal es la herramienta clave para detectar estos tipos de papilomas. Existe una fase de la enfermedad, llamada displasia, en la que aunque los virus provocan que las células crezcan de forma anormal, el cáncer aún no se ha desarrollado. Si se detecta en estos momentos, extirpar el tejido dañado evitará que se desarrolle un cáncer, y a menudo esto puede llevarse a cabo sin dañar el tejido sano. En fases más avanzadas el cáncer cervical puede provocar sangrado después del coito o entre menstruaciones, dolor durante las relaciones, aumento de la secreción vaginal o reglas más largas y abundantes de lo habitual. Si te ocurre, no dudes en acudir a tu ginecólogo para que estudie tu caso. Cómo evitar el contagio
La segunda, vacunarse contra ello. Existen dos vacunas contra el papiloma: Cervarix®, que protege contra los virus 16 y 18, y Gardasil®, que además de estos dos virus, actúa contra el 6 y el 11, relacionados con la aparición de verrugas genitales. Es una opción no exenta de polémica, ya que el Ministerio de Sanidad y Consumo español las financia solo en niñas de entre 11 y 14 años, mientras que el resto de mujeres, si quieren vacunarse, tienen que pagárselo de su bolsillo (¡algo que puede costarte más de 450 euros!). El motivo es que varios estudios han demostrado que la vacuna es eficaz sobre todo cuando no se ha entrado en contacto con el virus (de aquí la edad temprana recomendada). También existen colectivos que dudan de su eficacia a largo plazo, aunque según datos de la AECC, puede evitar el desarrollo de un cáncer de útero en un 80% de las mujeres vacunadas. Y tú, ¿qué opinas de todo ello? Participa en nuestro foro y comparte tus ideas con el resto de féminas.
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Es una de las infecciones de transmisión sexual más frecuentes, pero nuestras defensas logran combatirlo en la mayoría de ocasiones. El problema surge cuando el virus se instala en nuestro organismo pese a nuestro sistema inmunitario: tras 10 o 15 años de “convivencia”, y si no se llevan a cabo citologías periódicas, puede acabar generando un cáncer de cuello uterino. La prevención es básica para evitarlo.
Uno de los problemas de estos dos tipos de VPH es que no suelen causar síntomas evidentes del contagio, por lo que la mayoría de portadores (tanto hombres como mujeres) no saben que lo son. Según el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, la aparición de verrugas genitales (una de las muestras más evidentes de la infección) normalmente ocurre cuando los culpables son virus con muy poca posibilidad de acabar provocando un tumor.
Hay ciertas medidas que pueden ayudarte a no pasar por este duro trago. La primera, usar preservativo, sobre todo si no conoces el historial sexual de la persona con la que vas a mantener relaciones. Aunque su eficacia no es del 100%, ya que el virus puede estar instalado en zonas que el látex no cubre, se ha demostrado que las mujeres que lo usan tienen una incidencia mucho menor del VPH.