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Esas pequeñas maní­as cotidianas que nos esclavizan
Escrito por Marí­a Isabel Vergara   
Viernes, 02 de Mayo de 2008 20:47

comerse las uñasDar siempre el cambio en número par, alinear con detalle las latas de conservas, sentarse siempre a la izquierda, contar las matrículas de los coches o vestirse siempre en el mismo orden son manías que a simple vista pueden parecer simpáticas o excéntricas pero que llevadas al extremo pueden convertirse en una auténtica esclavitud para algunas personas.

¿Quién no tiene una prenda de ropa que le trae buena suerte o se come las uñas? ¿Quién no tiene un gesto repetitivo como retirarse el pelo o toca madera ante algún comentario para no “llamar al mal tiempo”? Todas tenemos nuestras manías, ritos o supersticiones aparentemente inofensivas hasta que un día cruzas el límite: el día en algo te impide realizarlas y entonces aparecen palpitaciones, sudores o te falta la respiración. Y si te parece exagerado, recuerda el sufrimiento de Jack Nicholson en la película “Mejor imposible”.

¿Cuándo debes preocuparte?

Afortunadamente a esos extremos sólo llega una persona por cada 2.000 habitantes que son las afectadas por el trastorno obsesivo-compulsivo y que necesitan tratamiento médico. El resto, el 95% de la población, tenemos que lidiar con esas pequeñas manías evitando que nos generen dependencia. ¿Cómo saber si nos están esclavizando?

  • Si te provocan malestar, sufrimiento y angustia.
  • Si están afectando a tu vida profesional y personal
  • Si te ocupan al menos una hora al día.
  • Si te provocan agotamiento mental.
  • Si has visto aumentar el catálogo de tus manías y cada vez son más.

trastorno obsesivo compulsivo¿De dónde te vienen esas manías?

Aunque no sé sabe exactamente el origen de lo que se conocía antiguamente como la locura de la duda, en lo que sí parecen coincidir los expertos es en que la inseguridad y la duda suele estar detrás de las personas maniáticas. Así pues, a la necesidad de perfección y el deseo de control les genera una ansiedad que sólo parece calmarse con estos rituales. Aunque la mayoría de la gente es consciente de que no tiene una explicación lógica creer que estarán más relajados si le dan tres veces a la llave de a luz antes de encenderla, todos reconocen sentirse más tranquilos al cumplir sus ritos.

¿Y cómo controlarlas?

  • Cuando te asalten las ganas de realizar tu manía, posterga el ritual. Así verás que no es el ritual el que te controla a ti, que tienes habilidad para dominarlo.
  • Hazlo lentamente y con atención para no hacerlo mal y así evitarás tener que repetirlo (es decir, sé consciente que has mirado el gas y está cerrado, no es necesario comprobarlo dos minutos más tarde).
  • Introduce algún cambio para descubrir que sigues controlando tu conducta.
  • Lleva a cabo tareas que te distraigan o que sean incompatibles con tu manía.

Catálogo de las manías más comunes

Aunque hay tantas manías como personas, las obsesiones más frecuentes pueden agruparse en:manias3

  • Limpieza: engloba desde al necesidad exagerada de limpiar y lavar (hasta el punto de dejarse la piel en carne viva de tanto frotar) hasta evitar tocar personas u objetos por miedo a contaminarse (algunas personas usan mascarillas y guantes con este fin).
  • Contar: consiste en contar cosas como matrículas, escalones, líneas de libros, monedas, embarazadas, baldosas,... y la mayoría son supersticiosos con sus cálculos. Así por ejemplo han de bajarse siempre de un ascensor en un piso par o echarse el champú 3 veces.
  • Superstición: realizan rituales para evitar peligros temerosos que algún pensamiento, frase o combinación atraiga la desgracia sobre sus vidas o la de sus seres queridos.
  • Repetición: tienen que hacer las mismas cosas en un orden exacto o un cierto número de veces. Y si falla algún elemento del proceso, no dudan en volver a empezar. Por ejemplo, levantarse y sentarse cuatro veces antes de sentarse, atarse y desatarse los cordones cinco veces o echar la llave tres veces.
  • Orden: es la obsesión porque todo esté en su sitio e incluso ordenado de forma simétrica y alienada: latas, lápices, clips, grapas, vasos, zapatos.
  • Corporales: se trata de aquellas manías como morderse las uñas, rascarse hasta sangrar, arrancarse el pelo o colocarse constantemente la corbata o el pelo.

 

 

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