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Cada vez son más los hombres que dejan de fumar, mientras que desde los años 70 no ha cesado de aumentar el número de mujeres fumadoras, especialmente las más jóvenes. En algunos países europeos las chicas incluso superan a los chicos en el consumo de tabaco.
Después de muchos años de lucha, las mujeres occidentales han alcanzado la igualdad en casi todos los aspectos de la vida pública y privada. Incluso en los perjudiciales para su salud como el hábito de fumar, que cada vez es más frecuente entre las féminas. Actualmente existen mas de 1000 millones de personas fumadoras en el mundo, de las cuales 200 millones son mujeres. La Organización Mundial de la Salud calcula que en la próxima generación serán más de 500 millones. Una de las consecuencias de este fenómeno es el aumento espectacular en la mujer de las patologías relacionadas con el consumo del tabaco. Y eso que el hábito de fumar es reciente entre las féminas, pero es que algunos mitos de la mujer fumadora se encuentran muy arraigados dentro del imaginario femenino.
El glamour de la femme fatale
Sin duda, el cine ha tenido un papel crucial a la hora de cambiar esta visión del tabaco como hábito exclusivamente masculino. Fue el cine negro norteamericano de los años 30 y 40 el primero en poner un cigarro entre los dedos femeninos a través del personaje de la femme fatale. En aquellas películas en blanco y negro, la mujer fumadora era la personificación del misterio, la sensualidad, la fuerte personalidad e incluso la maldad o el pecado. El cigarrillo se convirtió así en un recurso erótico, suscitando las fantasías de millones de espectadores de todo el mundo. Y es que un cigarrillo en la mano de Marlene Dietrich, Barbara Stanwyck, Bette Davis, Rita Hayworh, Ava Gardner, Lana Turner o Lauren Bacall era sensualidad pura y un ejercicio de elegancia escénica. Pero, al final, todo queda en lo que realmente fue, una moda pasajera.
El cigarro como símbolo de liberación
El significado cultural de una mujer fumando evolucionó desde el glamour de las estrellas de Hollywood a la imagen de una mujer atractiva, liberada y emancipada. La revolución femenina de los setenta y la incorporación de la mujer al mercado laboral afianzó el consumo de tabaco en la mujer. A las féminas de aquella época se les vendió que fumar era un símbolo de independencia y rebeldía. Al mismo tiempo que luchaban por la liberación de la mujer, caían ellas mismas en un hábito dependiente.
Las grandes consumidoras
Sin duda, todos estos clichés han sabido ser muy bien aprovechados por la industria tabacalera, que en los últimos años ha centrado su estrategia en las mujeres con marcas y campañas dirigidas al público femenino que no cesa de crecer, al contrario que el masculino. Por ejemplo, el primer cigarro diseñado para las mujeres, Kim, tenía como eslogan “demasiado chic para las manos de un hombre”. En este sentido, las mujeres suelen fumar marcas de tabaco rubio entre las que destacan las opciones “Light”.
¿Por qué fuman las mujeres?
Por lo tanto, las estrategias de comercialización de la industria tabaquera han conseguido asociar el consumo de cigarrillos con mitos como la delgadez, la independencia, la feminidad, la juventud y el éxito personal. Y es que estos son los principales motivos por los que fuman las mujeres actuales. Así se desprende de un estudio de la antropóloga María Luisa Jiménez Rodrigo de la Universidad de Sevilla que puedes ver AQUÍ. Según esta investigación, fumar es para las mujeres, especialmente para las más jóvenes, una herramienta para afrontar el estrés y la ansiedad y para controlar el apetito y el peso corporal, así como un recurso para facilitar las relaciones sociales y el acercamiento con el sexo opuesto.
Consecuencias propias de las mujeres
Aunque los riesgos y daños del tabaco son parecidos en ambos sexos, en las mujeres existen consecuencias específicas especialmente relacionadas con la reproducción, como por ejemplo irregularidades menstruales o problemas para tener hijos. Así, diversos estudios presentados en el “XXIV Congreso anual de la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología” revelaron que una mujer que fuma diez cigarrillos diarios tiene un ovario similar al de una mujer diez años mayor, y que las fumadoras logran menos embarazos y hasta pueden llegar a necesitar el doble de ciclos para concebir un bebé.
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