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La ciudad del amor, la capital europea del carnaval… los tópicos que envuelven a este singular destino son muchos. Pese a ello, cuando la visitas por primera vez no deja de sorprenderte. Y es que esta ciudad parece anclada no solo físicamente, sino también en el tiempo. Todo un lujo en pleno siglo XXI.
¿Eres de las que disfrutas perdiéndote por las calles del destino elegido para tus vacaciones? ¿Te gustan los lugares tranquilos y pequeños, que pueden recorrerse a pie en un fin de semana? ¿Te atrae el encanto de ciudades con mucha historia, que siguen conservando el espíritu que las vio nacer? Si respondes afirmativamente a estas preguntas y aún no has visitado Venecia, reserva unos días para hacerlo. Te encantará.
El Gran Canal
La singularidad de la capital del Veneto se empieza a experimentar nada más llegar. Es imposible trasladarse desde el aeropuerto al centro de Venecia sin pasar por el Gran Canal. Si viajas en coche o autobús deberás apearte en Piazzale Roma, situada en una de sus orillas. Y es que la arteria central de esta ciudad es acuática, y por ella circulan autobuses (los populares vaporetto), taxis, ambulancias, lanchas de policía y, como no, las clásicas góndolas. Disfrutar de un recorrido romántico con gondolero incluido es algo caro si tu presupuesto es ajustado. Pero esto no significa que tengas que renunciar al placer de recorrer el gran Canal y disfrutar de los majestuosos edificios de sus orillas, de la barroca silueta recortada de la iglesia Santa Maria della Salute o de la resplandeciente bola dorada de la Punta della Dogana, así como del Puente de Rialto, uno de los más fotografiados del mundo: puedes hacerlo sin problemas en vaporetto, mucho más económico y con el encanto de lo cotidiano.
La Plaza de San Marcos
Cuando la pisas por primera vez, es difícil no tener la sensación de que estás en una de las plazas con más arte por metro cuadrado. La basílica de San Marcos, el Palacio Ducal, las vistas al Monasterio San Giorgio Maggiore (situado al otro lado de la bahía) enmarcadas en las numerosas góndolas que esperan ser usadas por algún turista… en fin, todo un lujo para los sentidos. Como lo es tomar un café en alguna de sus centenarias cafeterías. Florian, fundada en 1720, es una de las más conocidas y, aunque es algo cara, la inversión merece la pena.
El encanto de sus calles
Sin duda, la mejor manera de captar el espíritu de esta ciudad es callejeando. Puedes comenzar el recorrido justo en la Plaza de San Marcos, avanzando por la Riva degli Schiavoni: a pocos metros de la céntrica plaza se encuentra el Puente de los Suspiros, un robusto pasadizo cubierto construido en 1600 que une el palacio Ducal con una antigua prisión. Desde allí puedes adentrarte en el barrio de San Marco en dirección al Puente de Rialto: es una preciosa zona comercial en la que encontrarás tiendas de todo tipo: de moda, de máscaras venecianas, de joyas que parecen sacadas de una cómoda digna de la corte victoriana… Una vez en el puente, después de disfrutar de la espléndida vista del Gran Canal que ofrece, crúzalo y visita el barrio de San Polo, uno de los más animados gracias a su mercado y a las populares bacari, tabernas en las que se pueden degustar sabrosas tapas acompañadas de un buen vino. En él también encontrarás estupendos restaurantes de pasta.
Estas son solo algunas sugerencias: lo importante es que te dejes seducir y, sobre todo, sorprender por una ciudad en la que el arte puede esconderse en cualquiera de sus rincones.
Más información: www.turismovenezia.it www.veneto.to www.visitavenecia.com
*Fotos cedidas por Eva Mimbrero
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